Que se calle la calle,
que se rompan las promesas,
que se abran las piernas,
que grite el silencio.
Que se caiga el árbol,
que se muera el recuerdo,
que se acabe la patria,
que tiemble la tierra.
Que llore la tristeza,
que se levante el muerto,
que se derrame la tinta,
que cierren todas las ventanas.
Que me lleve la chingada,
que se pare el mundo;
pero que jamás,
jamás te canses de quererme.
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