jueves, 21 de enero de 2010

114


Después de un silencio que era todo menos incomodo le dije:
-Nunca pensé sentirme así otra vez.
-¿Así como?
-Así, mira.
Le tome la mano y puse sus dedos blancos y delgados con esas uñas a medio despintar sobre mi pecho y le dije:
-Así, ¿sientes?
Ella se acerco un poco, como tratando de escuchar y luego me dijo:
-Si, escucho tus latidos un poco acelerados.
-No son latidos
-¿Ah no?
-No, son golpes
-¿Golpes?
-Si, son los golpes que se da mi corazón a la hora de bailar... así me siento, con el corazón bailando de felicidad.
Y ella sonriendo, solo me abrazo.

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